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¿Quién fue Gaspar Antoliano Garcete?

Gaspar Antoliano Garcete

Gaspar Antoliano Garcete formó parte de las grandes mentes brillantes que tuvo el Partido Nacional Republicano. Corría el año 1927 y se acrecentaba un gran cisma en el Partido donde militaba el Dr. Garcete. El Partido aún no decidía si participaba o no, en las elecciones de 1928, algunos exponentes, (eleccionistas) se mostraban conformes, entre ellos Natalicio González, Eduardo López Moreira, Antonio Sosa, Tomas Salomoni, César Vasconcelos, Tomas Romero Pereira, entre otros. Mientras tanto por el lado (abstencionista) que no estaba de acuerdo en volver a participar en elecciones, porque el método de éstas no comulgaban con los principios democráticos, en este sector teníamos a: Pedro P. Peña, Juan León Mallorquín, Juan Monte, Telémaco Silvera, Antoliano Garcete, J. Eulogio Estigarribia, Ángel Florentín Peña por citar a algunos de los tantos que se declaraban en rebeldía. Tal fue así la rebeldía, que proclamados por la Convención, Pedro P. Peña, (Senador) y Antoliano Garcete, (Diputado) renuncian a sus respectivas candidaturas, fiel a sus principios y convicciones.

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 Antoliano Garcete y su ética insobornable.

Ubicado en el lugar número 8 en la lista de candidatos a Diputados por el Partido Nacional Republicano, el doctor G. Antoliano Garcete declina de dicha postulación a través de una carta enviada al presidente de la Comisión Central, doctor Francisco Chaves. Para tomar tal determinación entendió que no habían desaparecido las causas que motivaron la abstención electoral y que la Comisión Central no interpretó con fidelidad las resoluciones de la Convención.

El escrito fue reproducido en el diario La Tribuna:

                                                      Asunción, 9 de febrero de 1927.

Señor Presidente de la Asociación Nacional Republicana,

doctor Don Francisco C. Chaves   

Presente:

A mi regreso de la campaña halléme con su nota Vd., fechada a los 8 de los corrientes, en la que me comunica haber sido honrado por la Comisión Central del Partido Nacional Republicano, designándome candidato para el cargo de Diputado al Parlamento Nacional.

Agradezco la distinción de que fuera objeto de parte de esa alta autoridad partidaria. Pero me veo obligado a declinarla en homenaje a bien arraigadas convicciones que informan mi ideario político y en honor a los mismos prestigios morales del Partido.

Entiendo, señor Presidente, que subsisten esencialmente las causas determinantes de la abstención partidaria. Bastó que de nuevo que declarásemos viable nuestra colaboración en la obra de afianzamiento de las instituciones públicas, para que el engaño, la deslealtad y la mistificación del adversario pugnasen, de inmediato, a borrar los acuerdos adoptados en nombre de altos y respetables intereses colectivos.

Como primera ejecución de esos acuerdos  se negó la integración de los altos cargos judiciales con personas afiliadas al Partido Nacional Republicano. Las posiciones subalternas reservadas a nuestros correligionarios no pueden, en forma alguna, cohonestar tamaña inconducta política.

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Declaro, en esta ocasión, que tuve muy en cuenta este antecedente cuando decliné el ofrecimiento de un cargo de Juez de 1era Instancia en lo Civil que me hiciera el Señor Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, en nombre del Primer Magistrado de la Nación.

La llamada reforma electoral es otra prueba, concluyentemente ilustrativa, de la deslealtad adversaria. Las reformas sostenidas por el Partido sufrieron modificaciones de carácter fundamental al ser elevadas a la categoría de una ley de la Nación. La Comisión Central, no obstante, le otorgó su voto de aprobación y, en consecuencia, levantó la medida abstencionaria para empujar  sus huestes a los próximos comicios.

Pienso, honradamente, que la Comisión Central no ha interpretado con fidelidad las aspiraciones y las resoluciones de la última Convención partidaria. Al revés, las ha contrariado aceptando soluciones bien opuestas a las planteadas por tan magna asamblea.

Considero, además, atentatoria a los principios democráticos que fundamentan nuestro programa político y violatorio de expresas disposiciones de los Estatutos partidarios, la designación de candidatos por la Comisión Central. La precariedad del tiempo no puede justificar jamás un atentado semejante a las facultades reservadas exclusivamente a las Comisiones Departamentales y Parroquiales.

En estas condiciones, señor Presidente, mis antecedentes políticos y mi acatamiento a las normas regulares de la vida partidaria me vedan la aceptación de un cargo que, siendo electivo, carecería desde su origen del mérito de una proclamación necesaria del mismo electorado nacional.

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Bien alto es el honor que ha dispensado la Comisión Central.

Pero, séame permitido declarar que, en los actuales momentos políticos, considero aún más alto el honor que me reservo desde mi puesto de soldado de ser un custodio leal y desinteresado de los prestigios morales del Partido.

Saludo al señor Presidente con las protestas de mi distinguida y respetuosa consideración.

G. Antoliano Garcete.

(La Tribuna, 11 de febrero de 1927, página 2. Colección de la Biblioteca Nacional)

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El doctor Gaspar Antoliano Garcete fue compañero de lucha e ideales de Pedro P. Peña desde sus inicios en política. Cuando en 1921 el Dr. Pedro P. Peña asume la Presidencia de la Comisión Central del Partido Nacional Republicano, el doctor Antoliano Garcete es elegido Secretario de la misma nucleación, fue desde ese momento que trabajaron con lealtad y siempre tuvieron ideas en común.

La lucha de este gran hombre siempre ha sido por la democratización del país, mostrando su gran apego hacia los más necesitados.

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